viernes, 7 de diciembre de 2007

Todo pasa!







A pesar de sentirnos muchas veces desesperados, y que el mundo se acabó por tal o cual causa, es nuestro deber como generadores de desarrollo continuar con la senda de crecimiento con optimismo y hacia adelante, muchas veces haciendo de tripas corazón.

Para bien o para mal, nuestro interés no es únicamente generar riqueza sino también suplir el mercado y generar el empleo que el país necesita para su desarrollo.

Como experiencia, siempre he visto que quien ha invertido en infraestructura excedente en un ciclo descendente de la economía venezolana, la llena en el próximo ciclo económico.

El resultado del pasado 2 de diciembre enseña que las cosas son más evidentes que las que aparentemente se ven y que con un empujón colectivo podemos lograr que el país continúe con su curso.

Tristemente he visto a muchos amigos míos vender todo lo que tienen por cuatro lochas, cambiar dólares a seis mil y hasta siete mil bolívares para ir a vivir un supuesto exilio dorado en Miami o Panamá y regresar quebrados dos años después porque se han acabado los ahorros.

"La mejor forma de traerse un millón de dólares de Miami es llevarse dos" me contaba alguien con ironía que le pasó lo que les conté.

Recientemente he visto, al mismo tiempo, gente hacerse rica -y no hablo exclusivamente de personas con relaciones con el actual Gobierno- "comprando a lochas y vendiendo a fuertes".

Diversificar inversiones no significa volar e irse. Salir intempestivamente puede ser una decisión costosísima. Y no es exclusivamente decir que "Yo me quedo en Venezuela porque yo soy optimista" -viviendo en Europa por supuesto-. Hay que mirar las cosas con frialdad pero manteniendo la perspectiva en que la economía se recupera y sigue.

La preocupación es si en el 2008 es el año del ciclo descendente de la economía con un nuevo shock de devaluación masiva y empobrecimiento colectivo.. Libranos Señor!

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